Yo soy Adolescente, estoy ‘’en la edad del pavo’’ como dice mi padre.
Siempre que me enfado, les digo que no me entienden y me responden con lo mismo cada vez; ‘’nosotros también hemos sido adolescentes, te entendemos’’. El caso es que, si también lo habéis sido, ¿por qué nos pegáis esas broncas monumentales?
Los tiempos han cambiado muchísimo desde su adolescencia a la mía. Mis amigos y yo siempre decimos que hay que disfrutar esta etapa de nuestra vida, porque luego nos volveremos adultos aburridos, tendremos que trabajar de 8.00am a 9.00pm. Pero hay veces que los padres no nos la dejáis disfrutar al máximo.
La adolescencia para mí es salir con tus amigos, hacer locuras, conocer a gente, tener novio/a, dejar de tenerlo/a, visitar sitios, disfrutar hasta la última nota la canción del momento. La adolescencia es vivir las 24h del día al máximo posible
También está la parte aburrida, estudiar, hacer las tareas de casa y escuchar los sermones de nuestros padres. El caso es que todo esto entra en la adolescencia.
Pero no todo es bonito. Para empezar, a los adolecentes de ahora nos toca disfrutar como podemos ya que hay COVID, pero aún así, hay cosas peores.
Las redes sociales son muy buenas para unas cosas y muy malas para otras. Desde estas plataformas cualquiera puede opinar de ti, criticarte y hacerte la vida imposible, vivimos entre personas que se creen que tenemos que ser perfectos, y cuando no lo eres, se meten contigo, la presión social es lo peor que ha podido crear el ser humano.
Muchos de nosotros parecemos tener una vida perfecta y estar súper felices, pero cuando nos cerramos en nuestra habitación, nos sacamos esa máscara y podemos no serlo tanto. Nuestra habitación es nuestra ’guarida’, donde nos sentimos seguros pase lo que pase. Cuando los padres nos decís que no salimos de ahí, que parecemos autistas es porque solo nos sentimos seguros dentro de la ‘cueva’.
Bueno, ya para finalizar, que todo el mundo sepa que los adolecentes a veces parecemos seguros de nosotros mismos, con autoestima y felices, pero por dentro podemos estar rotos, solo hay que entendernos y escucharnos de vez en cuando sin necesidad de pegarnos la bronca.
Marta Rabat Martínez
Estudiante de 3º de la ESO