«La hipercomunicación actual establece contactos, pero destruye relaciones. Elimina la distancia, pero al mismo tiempo destruye la cercanía y la amistad».
(Byung-Chul Han, filósofo surcoreano, 1959)
Hace unos días, nuestro jefe de inversiones presentó el informe anual sobre las previsiones económicas para 2021 y las posibles tendencias de los mercados financieros del año.
En el dossier había una parte dedicada a las actuales generaciones que coexisten en el mundo. Siempre han sido importantes los cambios generacionales para el devenir del mundo, pero nunca como ahora existen diferencias tan acusadas entre las diferentes generaciones convivientes.
Según el informe, a nivel mundial, las generaciones que actualmente están conviviendo son:
- La generación “silenciosa”. Representa un 3% de la población mundial y es la que actualmente tiene más de 75 años (nacidos antes de 1945).
- Los “baby boomers”. Nacidos entre 1946 y 1964. Actualmente tienen entre 56 y 74 años y suponen un 15% de la población mundial.
- La generación “X”. Nacidos entre 1965 y 1980. Tienen ahora entre 55 y 40 años y representan el 18% de la población mundial.
- La generación “Y” o “millennials”. Nacidos entre 1981 y 1995. Ahora tienen entre 39 y 25 años, y son el 22% de la población mundial.
- La generación “Z” o “centennials”. Nacidos a partir de 1996. Ahora tienen menos de 25 años de edad. Son el 42% de la población mundial.
Hice algo muy humano. Busqué de qué generación procedía, a qué generación pertenecía y qué generación había engendrado.
Como si de una película de ciencia ficción de serie B fuera, la combinación final fue la del “silencio-X-Z” (había sido engendrado por la generación “silenciosa”, pertenecía a la generación “X”, y había engendrado a la generación “Z”).
La generación “X”
Somos la generación que en 1989 vimos por la tele como caía el muro de Berlín, y como en 1992 desaparecía la URSS, pero que además, fuimos voluntarios apasionados de los Juegos Olímpicos de Barcelona o de la Expo de Sevilla.
Aproximadamente entre 1992 y 1993, nos incorporamos al mercado laboral y nos encontramos con una tasa de paro del 24% y una caída del PIB del -1%. La peseta se había devaluado un 19%.
Para más “inri”, en 1994 vivimos el “efecto tequila”, en 1995 vimos como el Sistema Monetario Europeo caía a peso y quebraba Barings Bank, en 1997 nos asaltó la crisis de los tigres asiáticos (Corea del Sur, Malasia, Tailandia, Laos, Indonesia, Hong-Kong), en 1998 la nueva crisis rusa y el colapso del Long-Term Capital Management Hedge Fund de los premios nobel de economía Myron Scholes y Robert Merton, el cambio de milenio y el temor al colapso informático del efecto 2000, y con ello la crisis de las “punto-com”. Posteriormente, nos asaltó la enésima crisis argentina y su “corralito financiero” y como colofón a lo que supuso un cambio de paradigma posterior, en el 2001 el terrible ataque terrorista a las Torres Gemelas en Nueva York.
Pero a pesar de todo eso, también somos la generación que crecimos con el mejor humor inglés de la BBC con “Los jóvenes” (1982-1984), “Sí, Primer Ministro” (1983-1988), “Hotel Fawlty” (1975-1979) o “La víbora negra” (1983-1989)…

… pero también con “Magnum, P.I.” (1980-1988) y “Verano azul” (1981-1982).
La generación “Z”
Definida como la primera generación de “nativos digitales”. La generación de la música, las series y los vídeos en “streaming” y del e-sport.
Es la generación donde las relaciones sociales físicas pierden fuerza en favor de las redes sociales online, valorando por encima de todo la capacidad de consumo de datos y la velocidad de red, es decir, la conectividad.
Una generación con unas pautas de consumo definidas por la comida a domicilio y el e-commerce. Donde se utiliza el transporte compartido, y el pago online con cryptomonedas a cualquier proveedor del resto del mundo. Los servicios financieros pasan a convertirse en una plataforma online.
Son una generación que se encontrarán un mundo con su centro geoestratégico situado en el Pacífico en vez de en el Atlántico como hasta ahora ocurría. Una generación donde la clase política será una marioneta de las grandes corporaciones mundiales suministradoras de tecnología y servicios multimedia.
Nuestra combinación: “silencio-X-Z”
Nuestros padres nacieron en un mundo en guerra o en post-guerra y vivieron los años del trabajo duro, el milagro económico, y el Seat 600 en la puerta de casa. Los años de los valores “de antes” y del respeto a los mayores.
Nosotros hemos vivido en una burbuja de jabón que se empezó a desinflar con los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York, y que acabó explotando con la caída de Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008, también en septiembre y en Nueva York.
Nuestros hijos son los hombres y mujeres del mañana en el mundo digital globalizado e hipercompetitivo que ya ha llegado para quedarse.
La generación del trabajo duro en silencio nos pasó el testigo. Nosotros hemos vivido en una burbuja que de repente se ha roto. Y pasaremos el testigo a una generación hiperdigitalizada.
Somos la generación “X”. La generación “bisagra” entre dos paradigmas. Nos ha tocado vivir en una paradoja y eso nos hace sentir que estamos en tierra de nadie, a pesar de que a veces creamos que deberíamos estar en tierra de todos.
Pero la puerta no funciona si no tiene la “bisagra” bien engrasada… nuestra misión es suavizar el efecto “limbo” entre dos mundos, el que está desapareciendo en silencio, y el que está emergiendo estrepitosa y digitalmente.
Una vez leí en algún sitio: “aunque no podamos dirigir ni controlar los vientos, siempre podremos ajustar las velas, mojarnos y sonreir”.
RAFAEL RABAT
Economista
Socio Fundador de NORZ Patrimonia EAF, SL
Socio Fundador de GAR Investment Managers, SàRL