El dilema del prisionero

“Grandes descubrimientos y mejoras implican invariablemente la cooperación de muchas mentes.”

Alexander Graham Bell

(Científico e inventor. Patentador del teléfono y fundador de la National Geographic Society)

 

LA TEORÍA DE JUEGOS

En estos días de confinamiento forzoso, he leído un interesante libro sobre la lógica matemática empleada en la toma de decisiones para la resolución de conflictos.

El eje principal del libro gira en torno a la llamada Teoría de Juegos con sus posteriores desarrollos o dilemas (von Neumann, Nash, Flood y Dresher entre otros) y sus aplicaciones en campos tan dispares como la economía o la carrera armamentística.

Por hacer un poco de historia, la Teoría de Juegos fue enunciada en 1928 por John von Neumann con la finalidad de explicar matemáticamente el juego del póker y el “faroleo” de quienes lo practicaban; pero no es hasta la II Guerra Mundial, que adquiere importancia al ser utilizada por los EEUU. Determinaron en qué ciudades podía ser mejor lanzar la bomba atómica evitando las defensas antiaéreas japonesas, pero manteniendo el objetivo de realizar el mayor “daño” posible y así acabar con la guerra.

Posteriormente, la Teoría de Juegos y los “dilemas”, que de ella se promulgaron, se transformaron en fuente de consulta de las diferentes administraciones norteamericanas (Truman, Kennedy, Eisenhower y Johnson), frente a las amenazas nucleares de la guerra fría y su concepto de guerra preventiva contra la URSS.

Les aseguro que no tengo ningún interés en ninguna de las múltiples y variadas formas que el hombre ha inventado para matarse e imponerse, sin embargo, hay algo en dicha teoría que me llamó mucho la atención. Déjenme que se lo explique a continuación.

En su definición, la teoría trata de encontrar una fórmula magistral que nos ayude a tomar siempre la mejor decisión en una situación de conflicto dado. Debe tenerse en cuenta que una situación de conflicto no sólo es declararle la guerra a otra Nación, también lo es toda aquella situación cotidiana que nos confronta a otra persona sobre algún aspecto; como, por ejemplo, acceder a un puesto de trabajo, comprar un coche, escoger pareja, etc…  En definitiva, cualquier aspecto de nuestras vidas que implica una negociación con otra persona, con el fin de, conseguir algo.

A mí me pareció que debía ser muy práctico tener la regla de oro para tomar siempre la mejor decisión sin titubear, y así ahorrarnos días de insomnio. ¿Se acuerdan de aquel comandante “vulcano”, con orejas alargadas, llamado Spock de la serie Star Trek? Siempre se basaba en la lógica racional para tomar decisiones enervando al capitán Kirk del USS Enterprise; el cual le reclamaba más “instinto”.

Permítanme que les ponga un ejemplo práctico.

Imaginen que han comprado, para sus dos hijos, una pizza de salami de ésas que tanto les gusta a ambos. Además, se añade la circunstancia que no la han comido recientemente. Viene el repartidor y todos corren a preparar la mesa. En dos segundos ya están ambos hermanos sentados enfrente de la magnífica pizza. Y aquí es donde surge el conflicto, o como dice la teoría, el dilema. ¿Cómo cortar la pizza para que ninguno de los dos hermanos acabe peleando por tener el trozo mayor?

Ustedes siempre tratan de cortarla justamente, pero eso es imposible, incluso aunque tuvieran las más precisas herramientas de medición y corte.

¿Existe una estrategia a seguir que evite el conflicto?

Pues sí… darle el cuchillo a un hermano para que haga los cortes, y dejar al otro hermano que escoja primero su trozo de pizza.

Con esta solución, el que corta tratará de ser lo más preciso posible porque sabe que si no lo es, su hermano cogerá el trozo mayor. Y el que elige tomará el trozo que crea mayor, aunque sólo sea por un milímetro de diferencia.

Y lo más importante de todo es que conseguiremos nuestro objetivo… ¡no habrá peleas!

Así pues, un “juego” es toda aquella situación conflictiva de suma cero (uno gana lo que pierde el otro) entre dos personas o partes supuestamente racionales, que deberán tomar una decisión sin saber cuál será la decisión tomada por la otra parte.

 

EL DILEMA DEL PRISIONERO

Permítanme de nuevo ponerles en otra situación, en este caso más ficticia que la anterior.

Suponga que pertenecen a una organización criminal que se dedica a desvalijar pisos mientras sus dueños están de vacaciones. Un día la policía los atrapan junto a uno de sus “colegas” de fechorías.

No existen pruebas concluyentes en su contra, por lo tanto, la máxima condena impuesta sería cumplir 1 año de prisión. Ambos conocen esta premisa.

Como es habitual en estos casos, una vez detenidos, la policía los mantiene aislados en salas separadas, sin posibilidad de comunicarse uno con otro. Y como también es habitual en estos casos, entra el comisario y les sugieren una propuesta alternativa al seguro encarcelamiento.

La proposición es la siguiente: si uno denuncia al otro, el que lo haga se salva de la cárcel y al otro le caen 5 años. Pero si ambos se delatan entre sí, los dos cumplirán 3 años de presidio.

¿Qué haría usted?… las opciones son delatar o no a su compañero y, esperar que él no le inculpe a usted. Si no le delata, usted estará cooperando con su compañero para obtener lo mejor para ambos, pero si usted lo delata, estará buscando lo mejor.

¿Existe también aquí una estrategia racional óptima como en el caso anterior de cortar la pizza?

Pues bajo la lógica matemática de la Teoría de Juegos sí existe. Teniendo en cuenta cada situación de si uno denuncia al otro o no, la opción que escogería un “jugador” racional sería la de delatar a su compañero. Si lo hace, podrán ocurrir dos cosas; que su compañero no lo haya hecho también y en ese caso se salva de la cárcel, o que su compañero sí lo haya traicionado y a ambos les sobrevendrán 3 años de cárcel.

No es el período que le caería cooperando con su colega, pero tampoco son los 5 años si su colega es un “jugador” racional y piensa como usted lo hace, y fruto de eso, usted acaba “haciendo el primo” cargándose con una condena de 5 años. En definitiva, para eliminar el riesgo mayor (5 años) se acaba eligiendo el delatar aunque con ello se pierda el beneficio común mejor (1 año). Si lo ven en términos matemáticos, el resultado de cada posible solución es más favorable para la cooperación (1+1=2 años en total); que para la no cooperación (3+3=6 años en total), o incluso la cooperación a medias (0+5=5 años en total).

Pero ¿quién se arriesga a ser el que sume “5”?… el resultado de “hacer el primo”.

Este es “el dilema del prisionero” … delatar o ser delatado, ¡he aquí la cuestión!

 

EL GRAN CONTEXTO INTERNACIONAL ACTUAL

En este punto, es cuando debo hacer un alto en el camino y tomar aire para reordenar mis ideas.

¿Quiere esto decir que actuando racional y aisladamente ante cualquier situación conflictiva de suma cero (WIN-LOSE) en la que nos encontremos, siempre decidiremos “no hacer el primo” a pesar de que la solución de cooperación arroje un resultado sobre el bien común mejor?

Revisemos por un instante este concepto dentro del contexto actual de los grandes retos mundiales que nos atenazan:

  • Cambio climático.

Grandes superpotencias económicas, con mucho margen de maniobra para implementar cambios en sus industrias, son las principales reticentes de firmar un acuerdo global para la reducción de las emisiones de CO2 en la atmósfera, sin considerar, entre otros, los enormes costes sanitarios que eso provoca a medio plazo, incluso en la de sus propios países. El resultado es una visión cortoplacista del “pan para hoy y hambre para mañana”.

  • Presión migratoria.

Bloques de países muy desarrollados con rentas per cápita muy elevadas no se solidarizan con las presiones migratorias que los países fronterizos de sus mismos bloques están soportando, negándose a llegar a un acuerdo para mutualizar dicha presión que, por cuestiones estrictamente geográficas, les hacen “ver el problema de lejos”. A lo largo de los tiempos, las grandes sociedades económica y culturalmente hablando, se han creado gracias al intercambio y el mestizaje.

  • Proteccionismo.

Los grandes bloques económicos cierran sus fronteras al libre comercio. El proteccionismo puede servir para un momento y lugar dado, y para un sector concreto en incipiente desarrollo. Se ha demostrado que nunca es una buena opción a largo plazo ya que trae, entre otros, la obsolescencia del sistema productivo al estar aislado de la realidad mundial.

  • Nacionalismos populistas.

Soporta muchas veces las decisiones sobre los puntos anteriores. Suelen ser conservadores y se soportan en el aislamiento de la sociedad con el objetivo de crear ignorancia y miedo. El miedo es el freno al desarrollo y la forma en, históricamente, unos pocos han controlado a la mayoría.

En definitiva, como dijo Abraham Lincoln, presidente de los EEUU.  “se puede engañar a todo el mundo algún tiempo, se puede engañar a algunos todo el tiempo, pero no se puede engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

 

AFORTUNADAMENTE EXISTE UNA SOCIEDAD “IRRACIONAL”

¿Y la sociedad?, ¿qué hacemos esa masa indefinida y multiforme compuesta por individuos con razas, culturas y valores tan heterogéneos?

Mi opinión es que nuestra esencia es diferente. Quizás, en nuestro día a día cada uno de nosotros nos encontramos inmersos en nuestros propios “dilemas del prisionero” y salimos de ellos con más o menos éxito, pero esa no creo que sea nuestra verdadera, o al menos, única esencia.

En general, cuando realmente es importante, cuando están en riesgo los valores humanos más elevados, aparece espontáneamente esa esencia cooperativa y colaborativa que la raza humana tiene en su más profunda información genética.

Y es que los humanos somos en origen una especie cooperativa. Nuestra propia debilidad física en relación con otras especies nos hace muy vulnerables dentro de la naturaleza, con una diferencia… nuestra enorme capacidad craneal y nuestro sentido tribal que nos hace actuar como un clan casi compacto que nos hace aumentar exponencialmente nuestras probabilidades de supervivencia dentro de cualquier medio, por muy hostil que éste sea. Y a más hostilidad del medio, más agudizamos el ingenio y más compacto se hace el clan. En definitiva, nos hacemos más fuertes.

En cuanto salimos de nuestras cuevas reales o inventadas, personales o colectivas, esas que nos hacen estar sólo pendientes de si podremos acabar pagando la hipoteca o las letras del coche, o de si podremos llevar a nuestros hijos a tal o cual escuela, y ambicionar el bien del vecino más que el propio, cuando salimos de esas madrigueras profundas ya sea porque nos han obligado a salir o porque hemos encontrado la puerta de salida, cuando eso ocurre aparece nuestra esencia. Y cooperamos en busca de un bien común superior al propio beneficio individual.

Buscamos fórmulas ingeniosas para encontrar materiales de soporte vital necesarios para los enfermos graves cambiando procesos productivos establecidos. Nos encerramos en casa por responsabilidad y civismo. Llevamos la compra con alimentos a los que más riesgo corren, a los más expuestos. Inventamos juegos y diversiones a través de las redes sociales para amenizar las horas de niños y adultos, para ejercitar la mente y el cuerpo. Cedemos partes de nuestras viviendas a quien no las tienen para que también puedan estar a resguardo. Inventamos nuevas formas de relacionarnos. En definitiva, agudizamos el ingenio y hacemos más fuerte el clan. Cooperamos por un interés mayor común.

 

LA COOPERACIÓN

Volviendo a la lógica matemática, ¿saben cómo soluciona la teoría de juegos la calle sin salida que nos plantea el dilema del prisionero? La propia teoría de juegos explica que la forma de no caer en la influencia del dilema del prisionero ante cualquier conflicto es buscando el bien común y la cooperación. Lo que en términos de negociación se llama un acuerdo WIN-WIN, es decir, aquél en el que todos ganan, aunque no sea todo lo que se podría ganar. Esto es lo único que realmente hace avanzar y crecer, y rompe el juego “suma cero” creándose valor adicional.

¿Recuerdan las premisas de partida del “dilema del prisionero”? racionalidad, una única interacción (no hay futuras interacciones con la otra parte), un juego de suma cero (WIN-LOSE), y estar aislado de la otra parte afectada.

Me vienen a la cabeza las tres palabras que a mi entender rompen mejor con las premisas anteriores y que son de absoluta actualidad: globalización dinámica y libre, tecnología accesible, y comunicación veraz. La globalización nos permite interaccionar unos con otros, infinitas veces rompiendo la interacción única; la comunicación lo hace todo más veraz y rompe el aislamiento de las partes; y la tecnología lo hace todo mucho más fácil. El resultado es un WIN-WIN.

El aislamiento, el cierre de fronteras, la incomunicación, sólo provoca ignorancia… eso que hace que los pueblos queden subyugados a la influencia de la codicia y la mal entendida ambición humana de una élite dirigente.

A los bloques de cualquier tipo, económicos, políticos, sociales, culturales…, les interesa la racionalidad del “dilema del prisionero” para su propia supervivencia. Pero es que, de hecho, realmente no existe tal racionalidad. Cada uno tiene la suya. Y cuando esta racionalidad subjetiva no nos funciona, buscamos otra que lo haga. Y se convierte en arbitrariedad. Esta es la paradoja.

Groucho Marx lo tenía muy claro cuando dijo aquello de: “estos son mis principios, y si no le gustan… aquí tengo estos otros”.

 

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5 Comentarios

    • Todo lo que he leido, me ha echo reflexionar, profundamente,,,hace tiempo que no paraba, en analizar a fondo los reconditos rincones de nuestro cerebro, lastima no este a la altura, gràcies per el tamany de la lletra lligire sempre el teu bloc, una abraçada, Josep m.

  1. Molt interessant Rafa. Afortunadament crec que la humanitat ha aprés a convertir situacions de Win-Lose en situacions Win-Win, i ho ha fet, i ho fa, tal com conclous tú a través de la cooperació. Altrament el mon no hauria evolucionat. I tant de bo aquesta cooperació fos mes intensa arreu i ens permetés reduir dessigualtats en major mesura.
    Bon article, introduint la teoría de jocs i portant-te fer bones reflexions.
    Jordi Galceran

  2. Hola Rafa,
    Muy interesante.
    Muy interesante la teoría de juegos. No la conocía.
    Muy interesante el dilema del prisionero. Da «cosa» ver a lo que nos puede llevar…
    El libro debe estar muy bien. Habrá que leerlo.
    Y, sobre todo, muy interesantes tus reflexiones, tus comentarios y tus conclusiones.
    Sigue por este camino.
    Te seguiremos leyendo.
    Un fuerte abrazo,

  3. Bona reflexió Rafa i millor conclusió. La cooperació desfà dilemes i transforma tot acord en un win-win.
    Una abraçada.
    Albert Ricart

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